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'Abrirán la economía, pero nunca soltarán el control' - Leonardo Padura

Redacción de CubitaNOW ~ lunes 6 de julio de 2026

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El escritor cubano Leonardo Padura lanzó una de las críticas más contundentes contra el nuevo paquete de reformas económicas aprobado por el Gobierno cubano. En un artículo publicado en El País, el reconocido novelista afirmó que, aunque el Estado está dispuesto a ceder espacios en la economía privada, no renunciará al verdadero poder que ha sostenido durante décadas: el control político y social. Para Padura, las medidas llegan en medio de una crisis sin precedentes y reflejan la paradoja de un sistema que ahora promueve actividades que durante años persiguió y castigó. “El Estado conservará la industria más eficiente, la del control”

Leonardo Padura volvió a colocar el debate sobre el futuro de Cuba en el centro de la discusión pública con la publicación de su artículo Cuba: morir en la arena, donde analiza las 176 medidas económicas anunciadas por el régimen en junio de 2026.

El escritor utiliza una experiencia personal para ilustrar la magnitud del cambio. Recuerda que en 1968, siendo niño, encontró cerrada una pequeña quincalla de su barrio en La Habana después de que fuera intervenida durante la llamada Ofensiva Revolucionaria, proceso mediante el cual el Estado nacionalizó miles de negocios privados en toda la isla. Aquella tienda, explica, pasó a ser “propiedad del pueblo”, aunque en realidad quedó bajo control estatal y nunca volvió a abrir sus puertas.

Casi seis décadas después, observa con ironía cómo el mismo sistema permite ahora la creación de fábricas privadas, bancos particulares y empresas con cientos de trabajadores. Para Padura, la transformación revela una contradicción histórica: actividades que durante años fueron consideradas ilegales o contrarrevolucionarias son presentadas hoy como parte de la solución a la profunda crisis económica que atraviesa el país.

El novelista sostiene que el temor de las autoridades nunca fue únicamente la propiedad privada, sino la capacidad que genera la independencia económica para influir en la vida política. Por ello advierte que la apertura tendrá límites claramente definidos. Según su análisis, el Gobierno está dispuesto a flexibilizar la economía, pero conservará “la más importante y eficiente de sus industrias: la del control”.

Padura también recuerda el caso de su propio padre, quien fue condenado en 1985 por comprar divisas destinadas a adquirir productos para la peluquería clandestina que administraba su madre. Ese episodio, asegura, refleja hasta qué punto fueron perseguidas actividades que ahora reciben respaldo oficial.

Las reformas llegan en un contexto marcado por apagones prolongados, escasez de medicamentos, alta inflación, caída de la actividad económica y una migración masiva que ha llevado a millones de cubanos a abandonar la isla en los últimos años. Ante este escenario, Padura plantea interrogantes sobre quiénes podrán beneficiarse realmente de la nueva apertura y si los inversionistas confiarán en un sistema que durante décadas fomentó la desconfianza hacia la iniciativa privada.

Su conclusión es clara: Cuba está cambiando en lo económico, pero el poder político sigue decidido a mantener las riendas del país.

Fuente: El País


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