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Acuerdo secreto entre Washington y La Habana pudo cambiar el rumbo de la crisis energética cubana

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 10 de septiembre de 2026

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Una propuesta negociada discretamente entre funcionarios estadounidenses y representantes vinculados al poder cubano contemplaba el suministro de petróleo estadounidense a cambio de reformas profundas en el sector energético de la Isla. El proyecto, que incluso habría puesto sobre la mesa la privatización de CUPET y la salida de Miguel Díaz-Canel, terminó bloqueado por las diferencias políticas entre ambas partes y la presión de sectores cubanoamericanos en Estados Unidos.

La crisis energética que golpea a Cuba pudo haber tenido una salida negociada durante los primeros meses de 2026. Según una investigación del Miami Herald, la administración de Donald Trump exploró de manera reservada un posible acuerdo con representantes del Gobierno cubano para garantizar el suministro de combustible a la Isla.

La propuesta partía de una situación límite: las reservas cubanas de petróleo se encontraban cerca del agotamiento y los apagones se habían convertido en una de las principales dificultades para la población. Washington habría ofrecido facilitar el acceso a petróleo estadounidense a cambio de cambios importantes en la estructura energética cubana.

Entre las condiciones discutidas figuraba la privatización de CUPET, la empresa estatal encargada del sector petrolero, o la incorporación de capital extranjero en sus operaciones. Sin embargo, las conversaciones habrían ido mucho más allá de una simple negociación comercial.

El canal utilizado habría sido Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo” y nieto de Raúl Castro. De acuerdo con la información publicada, Rodríguez Castro se reunió en Saint Kitts y Nevis con personas cercanas al secretario de Estado Marco Rubio, aprovechando una cumbre de CARICOM.

Uno de los principales puntos de conflicto apareció cuando Washington habría vinculado el acuerdo energético con cambios políticos en Cuba, incluida la salida de Miguel Díaz-Canel de la Presidencia. La parte cubana, según la investigación, estaba dispuesta a discutir reformas económicas, pero rechazaba que Estados Unidos decidiera quién debía gobernar el país.

Al mismo tiempo, la iniciativa encontró resistencia en Estados Unidos. Congresistas cubanoamericanos como Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar cuestionaron cualquier fórmula que pudiera terminar fortaleciendo al Gobierno cubano sin producir una transformación política.

El antecedente venezolano también pesó en el debate. Para sectores de Washington, un acuerdo que garantizara combustible sin provocar cambios políticos sustanciales podía terminar reproduciendo el modelo aplicado con Caracas.

Finalmente, las diferencias entre las condiciones estadounidenses y las líneas rojas del Gobierno cubano hicieron naufragar las conversaciones. A ello se sumaron obstáculos legales relacionados con reclamaciones de empresas estadounidenses sobre bienes confiscados en Cuba.

El episodio, de confirmarse en todos sus extremos, revela hasta qué punto la crisis energética cubana abrió una inesperada vía de negociación entre Washington y La Habana, aunque esta terminó cerrándose antes de convertirse en un acuerdo concreto.

Fuente: Miami Herald


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