La académica cubana Alina Bárbara López Hernández criticó el reciente indulto de 2,010 reclusos anunciado por el gobierno de Cuba, al considerar que la medida excluye a presos políticos y responde a intereses estratégicos más que humanitarios.
La académica cubana Alina Bárbara López Hernández publicó un análisis crítico sobre el indulto de 2,010 personas anunciado por el gobierno cubano, señalando que la medida no incluye a la mayoría de los presos políticos del país. Según la investigadora, el anuncio busca “contrarrestar la campaña por la amnistía” impulsada por sectores de la sociedad civil.
El indulto fue presentado por las autoridades como un “gesto humanitario y soberano” en el contexto de la Semana Santa. Sin embargo, la disposición excluye explícitamente a quienes fueron condenados por “delitos contra la autoridad”, una categoría que incluye cargos como sedición, desacato, desobediencia y desórdenes públicos, utilizados frecuentemente contra opositores.
“La nota oficial descarta entre los indultados a los ‘delitos contra la autoridad’, y esos son la mayor parte de los tenidos por delitos políticos”, afirmó López Hernández en su publicación, subrayando que la medida deja fuera a quienes han sido procesados por motivos políticos.
La académica también llamó a interpretar con cautela la magnitud del anuncio. Aunque el número de beneficiados es elevado, recordó que la población penitenciaria en Cuba ronda los 90,000 reclusos, lo que sitúa al país entre los de mayor tasa de encarcelamiento per cápita. “Visto así, hay que moderar el entusiasmo”, expresó.
En su análisis, López Hernández apuntó además a factores económicos detrás del indulto. Señaló que mantener una población penal tan elevada resulta costoso para un Estado en crisis. “Una población penal tan enorme es demasiado costosa para un estado en bancarrota”, escribió, aludiendo también a recientes protestas en centros penitenciarios motivadas por condiciones de vida precarias.
La profesora advirtió sobre posibles implicaciones futuras de la medida. A su juicio, el gobierno podría estar liberando espacio en las cárceles ante un eventual aumento de detenciones. “Pueden estar preparando nuevos cupos en las prisiones para recibir otra entrada masiva de presos políticos”, indicó.
Asimismo, interpretó el indulto como un gesto con implicaciones internacionales. “Es evidente el guiño al Vaticano, al mundo y a la mesa de conversaciones con Estados Unidos”, señaló, sugiriendo que los presos son utilizados como elemento de negociación política.
López Hernández concluyó que la situación responde a un problema estructural. “Un régimen basado en la exclusión política es una fábrica constante de nuevos presos políticos”, afirmó, insistiendo en que sin cambios profundos, el fenómeno persistirá.
Fuente: Profesora Alina Bárbara Hernández
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