La profesora matancera relató que nuevamente fue interceptada al salir de su vivienda para participar en la protesta cívica del día 18 y permaneció retenida durante casi cinco horas. Tras ser liberada, regresó a su casa y supo que el Sistema Electroenergético Nacional había vuelto a colapsar.
Alina Bárbara López Hernández relató este sábado los detalles de su detención ocurrida el viernes 18 de septiembre en Matanzas, cuando salió de su vivienda para participar en la protesta cívica mensual que mantiene desde hace años y reclamar la libertad de los presos políticos. Su detención fue reportada también por medios independientes.
Según su propio testimonio, fue interceptada a la salida del reparto donde reside y trasladada a una estación policial. Permaneció allí durante casi cinco horas, en el mismo salón de reuniones donde había sido retenida anteriormente. Esta vez, afirmó, estuvo vigilada permanentemente.
López Hernández aseguró además que agentes vestidos de civil vigilaban desde la madrugada los alrededores de su vivienda y que algunos se hacían pasar por custodios de una escuela secundaria cercana.
Durante la detención, una instructora que, según la intelectual había sido enviada por Seguridad del Estado le comunicó que había incumplido la medida cautelar de reclusión domiciliaria al salir a manifestarse. López Hernández respondió que el proceso judicial que mantiene abierto junto a la antropóloga Jenny Pantoja Torres continúa sin juicio y sostuvo que esa demora las mantiene en un “limbo jurídico”. Organizaciones independientes han documentado anteriormente detenciones de ambas vinculadas a esa medida cautelar.
Según López Hernández, la funcionaria le respondió que el juicio se celebraría “en algún momento”, posiblemente este año o el próximo, pero que mientras tanto sería detenida cada vez que intentara manifestarse.
Durante las horas de espera, la historiadora leyó Morir de exilio lejos de Cuba, libro de la escritora y periodista Uva de Aragón. En unas pocas líneas, dijo que la lectura la llevó a reflexionar sobre el exilio cubano, la pérdida de vínculos culturales y lo que denominó el “insilio”: permanecer en Cuba pero sentirse apartado de la participación en la vida nacional.
Después de ser liberada, López Hernández regresó a su vivienda. Allí conoció otra noticia: el Sistema Electroenergético Nacional había vuelto a colapsar. La coincidencia entre su detención y la nueva crisis eléctrica aparece en su relato como el cierre de una jornada marcada tanto por su protesta como por la situación nacional.
La activista mantiene una protesta mensual cada día 18 por la liberaci{on de los presos políticos y ha sido detenida en ocasiones anteriores durante estas acciones. En junio permaneció diez horas en una estación policial, según organizaciones que documentaron aquel episodio.
Fuente: Alina Bárbara López
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