El periodista deportivo Abelardo Oviedo Duquesne, conocido cariñosamente como “el Brother”, falleció tras enfrentar problemas de salud en los últimos años, según confirmó el también periodista Gilberto Dihigo en un emotivo mensaje de despedida. Oviedo fue una figura muy recordada dentro del periodismo deportivo cubano, especialmente por su paso por el diario Trabajadores, donde dejó una huella profesional y humana entre colegas, atletas y lectores.
Su muerte ha generado mensajes de pesar en el ámbito de la prensa deportiva, donde se le recuerda por su estilo cercano, su sentido del humor y su influencia en varias generaciones de periodistas.
Abelardo Oviedo fue una de esas figuras que marcaron una época dentro del periodismo deportivo cubano. Conocido en su entorno profesional como “el Brother”, combinó durante años el trabajo periodístico con una personalidad espontánea, carismática y profundamente humana, que lo convirtió en un referente querido entre colegas y atletas.
El periodista Gilberto Dihigo fue uno de los primeros en confirmar su fallecimiento a través de un mensaje personal en el que recordó no solo su trayectoria profesional, sino también la relación de amistad que los unió durante décadas. Dihigo destacó que Oviedo atravesaba problemas de salud en los últimos tiempos, aunque mantenía contacto con allegados y familiares.
Su carrera en el periódico Trabajadores estuvo marcada por la creatividad y la innovación en la cobertura deportiva. Junto a otros colegas de su generación, impulsó espacios informativos que lograron gran impacto entre los lectores, como el recordado suplemento “Caracol Deportivo”, que durante años ofreció amplias coberturas del deporte nacional e internacional.
Más allá de su labor periodística, Oviedo era reconocido por su estilo conversacional único. Sus frases coloquiales, su forma de mezclar referencias culturales con expresiones populares y su humor constante lo hicieron una figura difícil de olvidar dentro del entorno laboral.
Quienes trabajaron con él lo describen como un profesional exigente, pero también solidario, capaz de motivar a otros a iniciarse en el oficio. De hecho, en el ámbito del periodismo se recuerda que fue una de las personas que impulsó a Gilberto Dihigo a comenzar su carrera en Trabajadores, apoyándolo en sus primeros pasos dentro del oficio.
A lo largo de los años, Oviedo compartió redacción con otros periodistas deportivos que también dejaron su marca en el medio. Su presencia ayudó a consolidar un estilo de cobertura más dinámico, cercano al lector y con mayor espacio para el análisis deportivo.
Según Dihigo, Oviedo era "un personaje ocurrente, siempre con el dicharacho a flor de labios, capaz de mezclar la mitología griega con frases de la calle en una misma conversación. Buen hijo, buen hermano, buen padre y buen esposo. De esos seres humanos que dejan huellas más allá de las palabras. Tenía una frase favorita que repetía constantemente: ´Yo soy un escolar sencillo´”.
En su vida personal, era descrito por familiares y amigos como un hombre cercano, afectuoso y comprometido con los suyos. Su esposa Cary y su hijo han sido mencionados por allegados como pilares fundamentales en su vida.
Con su fallecimiento, el periodismo deportivo cubano pierde a una de sus voces más singulares, pero su legado permanece en las páginas que escribió, en las ideas que impulsó y en los colegas que formó.
Fuente: GIlberto Dihigo
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