La Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó preocupación por las consecuencias que la prolongada crisis energética de Cuba está provocando en el sistema sanitario, especialmente por las dificultades para mantener en funcionamiento equipos médicos esenciales y garantizar programas de vacunación.
Un informe reciente de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advierte que los prolongados apagones están agravando las necesidades humanitarias y afectando servicios básicos en distintos puntos de la isla.
Según la agencia EFE, la ONU señaló que los cortes eléctricos están interfiriendo con el funcionamiento de equipos médicos críticos, entre ellos incubadoras y respiradores. También alertó sobre las interrupciones en la cadena de frío necesaria para conservar vacunas, una situación que podría poner en riesgo los programas de inmunización de unos 70.000 niños.
La crisis energética también está teniendo consecuencias sobre el suministro de agua. De acuerdo con la información divulgada por Naciones Unidas, las dificultades eléctricas, unidas a un verano seco, han agravado los problemas de abastecimiento y afectan aproximadamente a 3,5 millones de personas, cerca de la mitad de ellas residentes en La Habana.
OCHA también informó sobre la ejecución de un plan de asistencia humanitaria destinado a proporcionar ayuda vital a unos dos millones de cubanos. De los 94 millones de dólares requeridos para ese programa, hasta el momento se han recibido alrededor de 42 millones.
La organización advirtió, sin embargo, que las necesidades existentes superan los recursos disponibles y que numerosos socios humanitarios enfrentan dificultades de financiamiento, particularmente en áreas como alimentación, salud, agua, saneamiento e higiene.
Las cifras sobre la generación eléctrica reflejan la magnitud de la crisis. Según datos oficiales citados en el informe, durante agosto la producción cubrió menos de un tercio de la demanda nacional, frente al 45 % registrado en enero. Algunas zonas del país han experimentado apagones superiores a las 30 horas.
La falta de electricidad tiene efectos que van más allá de la interrupción del servicio doméstico. En hospitales y centros de salud, la estabilidad del suministro resulta necesaria para mantener equipos esenciales, conservar medicamentos y vacunas y garantizar determinados procedimientos médicos.
La situación se suma a otros problemas que afectan a la población cubana, como la escasez de alimentos, combustible y medicinas, así como el aumento de los precios.
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