Abelardo de la Espriella - Foto: AFP
El régimen cubano reaccionó con evidente molestia al anuncio del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de romper los vínculos diplomáticos con La Habana y cerrar la embajada colombiana en Cuba, una decisión que el futuro mandatario justificó al afirmar que durante su gobierno no habrá relaciones con “tiranías”.
De la Espriella, quien asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto, anunció el 26 de julio que su administración no mantendrá ningún tipo de vínculo con los regímenes de Cuba y Nicaragua. La medida forma parte de un giro en la política exterior colombiana y de una reestructuración del servicio diplomático que contempla el cierre de varias embajadas y consulados.
La respuesta de La Habana no tardó en llegar. En un comunicado divulgado este 28 de julio, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó el anuncio de “acto de subordinación” a la política de Estados Unidos y acusó al presidente electo colombiano de sumarse a una supuesta estrategia de “división y confrontación” contra la isla.
El régimen afirmó que una eventual ruptura carece de justificación y no responde a los intereses de Colombia, mientras defendió las relaciones históricas entre ambos países. También destacó los vínculos comerciales, la cooperación y los intercambios académicos que, según La Habana, han beneficiado a ambas naciones.
Sin embargo, el argumento central del Gobierno cubano parece ser político. La dictadura intenta presentar la decisión soberana del futuro Gobierno colombiano como resultado de presiones externas, en lugar de reconocer que su prolongado historial de represión, falta de libertades políticas y ausencia de democracia constituye precisamente una de las razones por las que varios gobiernos han comenzado a revisar sus relaciones con La Habana.
El comunicado también recurrió a uno de los argumentos habituales del régimen: asegurar que la decisión no representa el sentir del pueblo colombiano y atribuirla a intereses estadounidenses y a sectores “anticubanos”. La Habana, además, aseguró que mantendrá sus compromisos con estudiantes colombianos de Medicina vinculados a los Acuerdos de Paz de 2016.
La reacción deja en evidencia la preocupación del régimen ante un posible cambio en la política latinoamericana hacia Cuba. Durante décadas, La Habana ha buscado presentar sus relaciones diplomáticas con gobiernos de la región como una muestra de respaldo internacional, mientras mantiene encarcelados a opositores y limita las libertades fundamentales dentro de la isla.
Fuente: Ministerio Relaciones Exteriores Cuba
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