El presidente estadounidense Donald Trump volvió a lanzar advertencias sobre el futuro político de Cuba y aseguró que el sistema comunista de la isla «no va a durar mucho más». En una entrevista con el comentarista conservador Benny Johnson, el mandatario mencionó un posible horizonte de dos años y medio para que se produzcan cambios, mientras destacó el papel del secretario de Estado Marco Rubio en el seguimiento de la situación cubana.
Las declaraciones de Donald Trump reavivan la incertidumbre sobre el rumbo de las relaciones entre Washington y La Habana. El mandatario considera que Cuba atraviesa una situación de profundo deterioro y comparó su situación con la de Venezuela, país en el que su Administración ha desarrollado una intervención directa.
«No va a durar mucho más. Es un país fallido. Mira lo que hicimos con Venezuela», afirmó Trump al ser preguntado por la continuidad del sistema político cubano y la influencia de la familia Castro.
El mandatario también aseguró que Washington sigue de cerca los acontecimientos en la isla y mencionó expresamente a Marco Rubio, secretario de Estado de origen cubano, como una de las figuras centrales de la política estadounidense hacia La Habana.
«Tenemos a Marco siguiéndola extremadamente de cerca. Sus padres son de Cuba», señaló.
Trump vinculó además el futuro cubano con la evolución del conflicto con Irán. Según sus declaraciones, una vez concluida esa etapa, Estados Unidos podría concentrar mayor atención en Cuba.
El plazo mencionado por el presidente fue de dos años y medio, aunque añadió que los acontecimientos podrían producirse incluso antes. No presentó un calendario concreto, medidas específicas ni un acuerdo que permita confirmar que exista una transición política pactada.
Las advertencias se producen después de otros pronunciamientos de Washington sobre la situación cubana. En septiembre, durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump afirmó que el régimen comunista estaba bajo una presión sin precedentes y que «caerá». También aseguró entonces que Marco Rubio participaba en negociaciones con representantes cubanos.
La presión estadounidense coincide con una profunda crisis económica y energética en Cuba, marcada por apagones, escasez de combustible, dificultades productivas y un importante deterioro de las condiciones de vida.
Por ahora, las palabras de Trump representan una advertencia política y una previsión personal, no una confirmación de que el Gobierno cubano vaya a abandonar el poder dentro de ese plazo.
Fuentes: Univista TV - Mag Jorgge Castro
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