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China condena a cadena perpetua a un multimillonario dueño de un gigante inmobiliario

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 20 de agosto de 2026

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Xu Jiayin, fundador del gigante inmobiliario Evergrande y uno de los empresarios más ricos de China durante el auge del sector de la construcción, fue condenado a cadena perpetua por una serie de delitos financieros que contribuyeron a sellar el destino de uno de los mayores conglomerados empresariales del país.

El empresario, también conocido por su nombre cantonés Hui Ka Yan, llegó a acumular una fortuna estimada en 43.000 millones de dólares en 2017. Desde esa posición, Evergrande se expandió por cientos de ciudades chinas y diversificó sus negocios hacia el fútbol, los vehículos eléctricos, hospitales, parques temáticos y otros sectores.

Ahora, un tribunal de Shenzhen lo sentenció a prisión de por vida por delitos que incluyen fraude en la captación de fondos, apropiación indebida de depósitos y emisión fraudulenta de valores. Las autoridades también ordenaron el decomiso de sus bienes.

La trayectoria de Xu comenzó muy lejos de los lujos que posteriormente marcarían su vida. Nació en 1958 en una zona rural de la provincia de Henan, en una familia de escasos recursos. Tras estudiar Ingeniería Metalúrgica en Wuhan, trabajó en una empresa estatal antes de trasladarse a la pujante ciudad de Shenzhen durante el proceso de apertura económica impulsado por Deng Xiaoping.

En 1996 fundó Evergrande y encontró un mercado inmobiliario en plena expansión. La rápida urbanización de China, el acceso al crédito y la creciente demanda de viviendas permitieron a la compañía crecer a un ritmo extraordinario.

Evergrande llegó a controlar alrededor de 1.300 proyectos en más de 280 ciudades y empleó a unas 200.000 personas. En 2009 comenzó a cotizar en la Bolsa de Hong Kong y su fundador se convirtió en una figura habitual entre las élites empresariales y políticas del país.

Sin embargo, el crecimiento de la compañía estaba sustentado en un elevado endeudamiento. Evergrande recurría a préstamos, emisiones de deuda y preventas de viviendas para financiar nuevos proyectos y adquirir terrenos.

La situación cambió a partir de 2020, cuando el Gobierno chino endureció las restricciones al endeudamiento de las grandes promotoras mediante las denominadas “tres líneas rojas”. Evergrande comenzó a tener dificultades para refinanciar sus obligaciones y en 2021 incurrió en impagos.

El colapso dejó proyectos paralizados, proveedores sin cobrar y miles de compradores preocupados por viviendas adquiridas sobre plano. Los pasivos del grupo llegaron a superar los 300.000 millones de dólares, convirtiendo a Evergrande en uno de los mayores símbolos de la crisis inmobiliaria china.

Según el tribunal, entre 2016 y 2021 Xu y empresas bajo su control incurrieron en un fraude financiero de gran escala, incluyendo la manipulación de activos y el ocultamiento de pasivos. Los jueces también señalaron desvíos ilegales de fondos y operaciones destinadas a beneficiar al conglomerado.

La sentencia no afecta únicamente a Xu. Evergrande recibió una multa de 8.820 millones de yuanes, mientras que Hengda Real Estate, su principal filial inmobiliaria, fue sancionada con otros 7.000 millones. Además, decenas de personas vinculadas al grupo recibieron condenas de prisión.

La caída del empresario representa uno de los episodios más contundentes de la crisis del modelo inmobiliario chino, basado durante décadas en crédito abundante, construcción acelerada y una fuerte demanda de viviendas.

La condena de Xu pone fin a la trayectoria de un hombre que pasó de la pobreza rural a convertirse en símbolo del auge inmobiliario chino y terminó convertido en uno de los principales responsables de un imperio empresarial construido sobre una enorme montaña de deuda.

Fuente: El Mundo


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