El calvario de cobrar la jubilación en Cuba: ancianos enfrentan largas colas y escasez
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 20 de marzo de 2026
En Cuba, recibir la jubilación se ha convertido en una prueba diaria para millones de personas mayores, en medio de apagones, escasez y precariedad. Cada mes, los adultos mayores hacen largas colas desde la madrugada, permanecen horas de pie y viven con la incertidumbre de si lograrán cobrar su pensión. Mientras tanto, el discurso oficial resalta la “voluntad de servicio” y la “resiliencia” del sistema bancario.
El Banco Metropolitano (BANMET) aseguró que, pese a los cortes de energía del Sistema Electroenergético Nacional, mantiene operativas cerca del 50 % de sus sucursales en La Habana, implementando pagos manuales y apoyándose en sistemas fotovoltaicos. Sin embargo, estas medidas no alivian la realidad de los jubilados. La falta de electricidad, la inestabilidad de los sistemas y la escasez de efectivo convierten el cobro en un desafío físico y emocional.
Usuarios en redes sociales describen escenas dramáticas: personas marcando desde las tres de la madrugada, jornadas completas sin lograr cobrar y desmayos por cansancio y hambre. Incluso donde hay electricidad, el proceso sigue siendo complicado. Una queja frecuente es que los jubilados solo tienen unos pocos días al mes para cobrar, mientras otros ciudadanos acceden al efectivo sin restricciones, aumentando la presión sobre un sistema colapsado.

El problema no termina con el cobro: las pensiones son insuficientes para cubrir necesidades básicas. Con montos que apenas alcanzan para un litro de aceite en el mercado informal, los ancianos viven en pobreza extrema y vulnerabilidad. La brecha entre la retórica oficial y la realidad cotidiana se vuelve cada vez más evidente.
Los adultos mayores cubanos, que dedicaron sus vidas a trabajar en un sistema socialista, enfrentan ahora un retiro marcado por limitaciones económicas, físicas y emocionales. La jubilación no garantiza lo más básico, y en muchos días ni siquiera asegura que puedan cobrar su propio dinero, dejando a los ciudadanos mayores atrapados entre la necesidad y la desesperanza.
Fuente: Banco Metropolitano