Monseñor Arturo González alerta: “Cuba vive el momento más triste de su historia reciente”
Redacción de CubitaNOW ~ domingo 24 de mayo de 2026
El presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, monseñor Arturo González, describió la situación en la isla como la etapa más difícil y dolorosa que recuerda el pueblo cubano, marcada por hambre, apagones, inseguridad y una creciente desesperanza social.
La crisis que atraviesa Cuba ha alcanzado niveles que la Iglesia católica califica como los más graves en décadas. Así lo afirmó monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara y presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, en declaraciones ofrecidas a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
El prelado aseguró que la isla vive “el momento más difícil y más triste” de su historia reciente, en un contexto donde la supervivencia diaria se ha convertido en la principal preocupación de la población. Según explicó, el presente es incierto y el futuro “totalmente inseguro”.
González describió una realidad marcada por la escasez de alimentos, los prolongados apagones y el deterioro de los servicios básicos. Señaló que muchas familias enfrentan días sin comida, dificultades para conservar productos debido a la falta de electricidad y situaciones de desmayo durante actividades religiosas por la mala alimentación.
El sistema sanitario también se encuentra afectado, con hospitales que, según indicó, no pueden realizar intervenciones quirúrgicas por carencias de agua y material médico. En numerosos casos, los pacientes deben conseguir insumos por sus propios medios o a través de familiares en el extranjero.
El obispo advirtió además sobre un clima social dominado por el miedo, la inseguridad y la incertidumbre, en el que también influyen las preocupaciones por posibles conflictos externos. A esto se suma el aumento de la migración, el envejecimiento poblacional y el deterioro de las condiciones de vida.
En medio de este panorama, destacó el papel de la Iglesia como acompañante de los más vulnerables mediante comedores comunitarios, ayuda humanitaria y acciones solidarias sostenidas por religiosas, sacerdotes y laicos.
Sin embargo, reconoció que la propia labor pastoral se ve limitada por la escasez de recursos, el alto costo del transporte y los problemas de movilidad en todo el país.
Fuente: Declaraciones de monseñor Arturo González Amador