Padre Alberto Reyes denuncia la criminalización de la disidencia y el uso político del miedo en Cuba
Redacción de CubitaNOW ~ sábado 2 de mayo de 2026
El sacerdote cubano Alberto Reyes reflexiona sobre la situación de los derechos humanos en la Isla y cuestiona el tratamiento que reciben jóvenes y opositores, a quienes considera víctimas de un sistema que “los convierte en objetos políticos” y utiliza el miedo como herramienta de control social.
En una nueva entrega de su serie “He estado pensando… (156)”, el clérigo cubano Alberto Reyes aborda con tono crítico la realidad social y política de Cuba, centrando su reflexión en la manera en que el poder interpreta y reprime la disidencia, especialmente entre jóvenes y activistas.
Reyes sostiene que en el contexto cubano “en este mundo, no todo es lo que parece, y en Cuba, esta regla se maximiza”, introduciendo así una visión donde las apariencias oficiales no coinciden con la realidad que, a su juicio, vive la población.
Uno de los ejemplos que utiliza es el caso del joven Jonathan Muir, sobre quien cuestiona la proporcionalidad de su condena: “¿qué tanto daño puede haber hecho un adolescente de 16 años en un país donde casi lo peor que se puede hacer es tirar piedras?”. En su análisis, el clérigo plantea dudas sobre el sistema penal y afirma que el menor ha sido transformado en un símbolo político: “Jonathan es un objeto político, es una advertencia contra los jóvenes, contra los padres de los jóvenes e incluso una advertencia contra las Iglesias”.
En la misma línea, menciona a otros jóvenes y activistas como Ernesto y Kamil, quienes, según su visión, no representan una amenaza real, sino una expresión de inconformidad social. Reyes afirma que “Ernesto y Kamil se convirtieron en apenas unos días en aquellos que liberaron la voz silenciada de este pueblo y la verdad inconfesada de esta isla”.
El texto también aborda el fenómeno de los presos del 11 de julio de 2021, sobre los que señala que “oficialmente no son presos políticos”, pero que en realidad “son castigos ejemplarizantes, son el recordatorio constante del precio de ser libre en este país”.
Asimismo, critica iniciativas oficiales como “Mi firma por la patria”, que considera un mecanismo de control ideológico más que un ejercicio genuino de participación ciudadana. Según su análisis, estas campañas funcionan como “otro recordatorio de quién tiene la bota puesta sobre nuestro cuello”.
Reyes concluye con una reflexión sobre la conciencia social del pueblo cubano, afirmando que, aunque “no todo es lo que parece”, la población es capaz de distinguir la realidad detrás del discurso oficial: “este pueblo no es tonto, y más allá de lo que parece, todos sabemos lo que cada cosa es”.
Fuente: Alberto Reyes