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Por qué Rusia no ha salido en defensa del régimen iraní

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 5 de marzo de 2026

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La escalada militar en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado preguntas sobre el papel de Rusia, uno de los aliados más cercanos de Teherán en el escenario internacional. Sin embargo, pese a los vínculos políticos, militares y económicos entre ambos países, Moscú ha evitado involucrarse directamente en el conflicto.

Analistas coinciden en que, aunque Rusia y el régimen iraní comparten intereses frente a Occidente y están sometidos a sanciones internacionales, su relación está basada más en conveniencia estratégica que en una alianza militar formal.

Durante los últimos años, Moscú y Teherán han cooperado en proyectos económicos clave, entre ellos el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, una red logística que busca conectar Rusia con el océano Índico a través de Irán. Esta ruta es especialmente importante para el Kremlin después de su invasión a Ucrania en 2022, que provocó el aislamiento de muchas de sus rutas comerciales tradicionales.

En el terreno militar, Irán también ha sido un socio relevante para Rusia. Desde 2023, el régimen iraní ha suministrado drones Shahed que han sido utilizados por el ejército ruso en la guerra en Ucrania. No obstante, expertos subrayan que esa cooperación no implica un compromiso de defensa mutua.

De hecho, diversos analistas consideran improbable que Rusia intervenga directamente en favor de Irán frente a Estados Unidos o Israel. A diferencia de las alianzas militares tradicionales, entre Moscú y Teherán no existe un tratado que obligue a uno de los dos países a acudir en defensa del otro.

Para algunos especialistas, el régimen iraní podría haber calculado mal el nivel de apoyo que recibiría de Moscú en un escenario de confrontación directa. Teherán esperaba, al menos, un respaldo más fuerte en términos de cooperación técnico-militar, inteligencia o presión diplomática.

Otros expertos señalan que el Kremlin también tiene razones para mantener cautela. Rusia ha intentado durante años preservar un equilibrio complejo en Medio Oriente, donde mantiene relaciones con varios actores, incluido Israel.

Además, la actual crisis podría ofrecer ventajas indirectas para Moscú. Un conflicto prolongado en la región desvía la atención internacional de la guerra en Ucrania y presiona a Estados Unidos a gestionar varios frentes geopolíticos al mismo tiempo.

Otro factor clave es el impacto en los mercados energéticos. El cierre parcial del Estrecho de Ormuz por parte de Irán —una ruta por la que transita cerca del 20 % del petróleo y el gas mundial— ha provocado un aumento en los precios internacionales del crudo. Esta situación puede beneficiar a Rusia, uno de los principales exportadores de energía del planeta.

Sin embargo, la posible debilidad o caída del régimen iraní también representaría un revés para Moscú. Irán forma parte del grupo de países que, junto a Rusia y China, han buscado desafiar la influencia política y económica de Occidente y promover un orden internacional multipolar.

Si Teherán perdiera estabilidad o cambiara su sistema político, Rusia podría perder un socio clave en esa estrategia global.

En ese escenario, algunos analistas consideran que Moscú podría optar por una postura pragmática: preservar sus intereses en Irán sin comprometerse demasiado con un gobierno que enfrenta fuertes presiones internas y externas.

Fuente: DW


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