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“Sin Combustible para el hospital, pero sí para la patrulla”: cubana denuncia (Video)

Redacción de CubitaNOW ~ martes 24 de febrero de 2026

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El malestar por la crisis económica volvió a sentirse en las calles de La Habana Vieja. En una entrevista concedida a CubaNet, una residente expresó con crudeza el agotamiento que, asegura, comparten muchos ciudadanos ante el deterioro sostenido de las condiciones de vida en la Isla.

“La situación es la misma que teníamos hace 67 años. Hambre, suciedad, necesidad. ¿Es bloqueo ahora? Si es bloqueo, hace 67 años que existe”, afirmó la mujer, cuestionando las explicaciones oficiales sobre el origen de la crisis. En su testimonio, también señaló la falta de combustible para servicios esenciales como la recogida de basura o el transporte hacia hospitales, mientras —según dijo— sí se garantiza para operativos policiales.

La entrevistada describió un panorama marcado por la inflación y la escasez. “Un jabón de baño que no hace ni espuma vale 170 pesos. El de la bodega lo dan cada tres meses. La pasta dental cuesta 600 pesos. La sal está entre 200 y 300, y en las mipymes llega a 700”, detalló. También mencionó la desaparición del aceite en comercios estatales y su elevado precio en negocios privados: “Un pomo cuesta 1.500 pesos. Yo gano 2.500 limpiando un piso. ¿Qué hago?”.

Las declaraciones reflejan la presión que enfrentan quienes dependen de ingresos limitados en un contexto donde los precios de productos básicos superan ampliamente los salarios. La combinación de escasez de alimentos, caída del poder adquisitivo y fallas en servicios públicos ha generado un clima de frustración creciente.

Economistas independientes han advertido que la inflación y la dolarización parcial del mercado profundizan las desigualdades, mientras el salario medio pierde capacidad real de compra. En barrios como La Habana Vieja, donde conviven trabajadores informales, jubilados y empleados estatales, la percepción de estancamiento es cada vez más extendida.

“El pueblo está cansado”, resumió la mujer entrevistada. Su testimonio se suma a una serie de voces que, dentro y fuera de la Isla, describen un escenario de precariedad persistente, donde las expectativas de mejora chocan con una realidad que, para muchos, parece agravarse mes tras mes.


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