El gobierno cubano ha aprobado una nueva medida que exime del pago de impuestos aduaneros a la importación de varios alimentos básicos de alta demanda. La disposición, que entra en vigor en un contexto marcado por la inflación, el desabastecimiento y el deterioro del poder adquisitivo de la población, busca facilitar la entrada de productos esenciales al país. Sin embargo, la eliminación simultánea de los precios máximos de venta ha generado interrogantes sobre si el beneficio terminará llegando a los consumidores o quedará diluido en la cadena de importación y comercialización.
Las autoridades cubanas han decidido mantener la exoneración de aranceles para la importación de varios alimentos considerados esenciales dentro de la dieta de la población. La medida quedó recogida en la Resolución 150/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada recientemente en la Gaceta Oficial Extraordinaria, y establece que determinados productos podrán ingresar al país sin pagar Impuesto Aduanero.
Entre los alimentos beneficiados figuran el pollo troceado, los aceites comestibles —con excepción del aceite de oliva—, la leche en polvo, las pastas alimenticias y las salchichas. Se trata de productos que durante los últimos años han registrado una fuerte demanda en medio de la escasez crónica que afecta a los mercados estatales y privados.
La decisión llega en un momento especialmente complejo para la economía cubana. La inflación acumulada, la limitada producción nacional y las dificultades para acceder a divisas han provocado un incremento constante de los precios de los alimentos, obligando a miles de familias a destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a la compra de productos básicos.
No obstante, la nueva normativa incorpora un cambio que ha despertado numerosas reacciones. Aunque se mantiene la exención del pago de aranceles, desaparecen los precios máximos que habían sido establecidos por resoluciones anteriores para varios de estos productos. En consecuencia, los importadores podrán seguir beneficiándose de la reducción de costos aduaneros, pero ya no estarán sujetos a límites oficiales en los precios de comercialización.
Especialistas y ciudadanos han señalado que esta modificación podría tener efectos contradictorios. Por un lado, la eliminación de impuestos podría incentivar mayores importaciones y aumentar la disponibilidad de alimentos en el mercado. Por otro, la ausencia de precios regulados deja abierta la posibilidad de que los productos continúen vendiéndose a valores elevados, especialmente en un escenario de alta demanda y oferta limitada.
Otro aspecto llamativo es la exclusión del detergente en polvo de la lista de productos beneficiados. Aunque este artículo había formado parte de medidas similares aprobadas en años anteriores, la nueva resolución lo deja fuera del grupo de mercancías favorecidas.
La medida también reabre el debate sobre quiénes serán los principales beneficiarios de la exoneración. Mientras algunos consideran que puede facilitar el abastecimiento del país, otros cuestionan si el ahorro fiscal terminará reflejándose en precios más bajos para la población o si favorecerá principalmente a empresas importadoras e intermediarios.
Por ahora, la única certeza es que estos cinco grupos de alimentos podrán seguir entrando a Cuba sin pagar impuestos aduaneros. Lo que aún está por verse es si esa ventaja tendrá un efecto real en los bolsillos de los consumidores, que continúan enfrentando uno de los períodos más difíciles para acceder a productos básicos en las últimas décadas.
Fuente: Gaceta Oficial
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