El diputado cubano Carlos Miguel Pérez Reyes defendió este lunes el amplio paquete de reformas económicas recientemente aprobado por la Asamblea Nacional y aseguró que el objetivo del nuevo rumbo económico del país debe centrarse en generar riqueza para luego redistribuirla, en lugar de perpetuar un escenario marcado por la escasez.
Durante su intervención en el programa televisivo Cuadrando la Caja, dedicado a analizar las 176 medidas de transformación económica y social ratificadas por el Parlamento los días 18 y 19 de junio, el legislador sostuvo que los cambios responden a necesidades estructurales acumuladas durante años y no únicamente a la actual crisis económica.
Pérez Reyes, representante del municipio habanero de Playa y fundador de la empresa tecnológica Dofleini S.R.L., reconoció que muchas de las decisiones anunciadas debieron haberse implementado con anterioridad, aunque señaló que la complejidad política y la falta de consensos retrasaron su puesta en marcha.
Según explicó, el deterioro del contexto económico terminó acelerando reformas que, a su juicio, resultaban inevitables para el futuro del país. En ese sentido, defendió una visión en la que el Estado mantenga su papel redistribuidor, pero apoyándose en una mayor capacidad de generación de riqueza por parte de distintos actores económicos.
El diputado argumentó que tanto los ciudadanos como el sector empresarial y la emigración cubana deben disponer de mayores herramientas para desarrollar iniciativas productivas capaces de dinamizar la economía. Posteriormente, añadió, correspondería al Estado garantizar una distribución más equitativa de los beneficios generados.
Las transformaciones aprobadas constituyen uno de los procesos de apertura económica más amplios impulsados por el gobierno cubano en las últimas décadas. Entre las principales novedades figuran la autorización de entidades bancarias privadas bajo supervisión estatal, la creación de casas de cambio privadas, la conversión de determinadas empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones, la eliminación de restricciones al tamaño de las mipymes, la apertura a la inversión extranjera en negocios privados y la futura implementación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
No obstante, Pérez Reyes reconoció que el verdadero desafío comenzará con la ejecución de las medidas. El proceso requerirá adaptar miles de actores económicos a las nuevas reglas, así como modificar decenas de normativas de rango superior para hacer viable el nuevo marco regulatorio.
Durante el debate también participaron especialistas vinculados al diseño de las políticas económicas. El economista Yan Pedro Carbonell, director de políticas macroeconómicas del Banco Central, describió un panorama marcado por la reducción de ingresos en divisas, las dificultades para acceder a financiamiento internacional, un elevado déficit fiscal y la coexistencia de múltiples tasas de cambio, factores que continúan limitando la recuperación económica.
A ello se suman las previsiones poco alentadoras para el desempeño de la economía cubana. Según las estimaciones más recientes de organismos internacionales, el país enfrentará nuevamente un escenario de bajo crecimiento o contracción económica durante 2026.
Por su parte, Rafael Montejo, investigador del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección de la Universidad de La Habana, consideró que el principal riesgo no radica en el contenido de las reformas, sino en la capacidad institucional para ejecutarlas de manera efectiva y sostenida.
Mientras tanto, sectores críticos al gobierno han expresado reservas sobre el alcance real de las medidas. Diversos activistas y opositores sostienen que las transformaciones económicas resultarán insuficientes sin cambios políticos más profundos. En una línea similar, algunos analistas interpretan el paquete reformista como un intento de reforzar la estabilidad del sistema político en un contexto de creciente presión económica y social.
Las propias autoridades han reconocido que el proceso no estará exento de dificultades. Ante la Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Marrero advirtió que la implementación generará tensiones y desafíos que deberán resolverse gradualmente a medida que avancen las transformaciones.
Pese a las incertidumbres, Pérez Reyes cerró su intervención con una defensa de la profundidad de los cambios emprendidos, al señalar que el mayor peligro para el país no sería avanzar demasiado rápido en las reformas, sino quedarse a mitad de camino en su aplicación.
Fuentes: CiberCuba y Cuadrando la caja
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