Un jurado federal declaró culpables a cuatro antiguos dirigentes vinculados a la Hermandad Internacional de Caldereros por participar en un esquema de corrupción que, según las autoridades, permitió el desvío de millones de dólares procedentes de las cuotas pagadas por los afiliados del sindicato.
Entre los condenados se encuentran el expresidente del sindicato, Newton Jones, de 72 años; su esposa, Kateryna Jones, de 33; el exsecretario tesorero William Creeden, de 78 años; y el exvicepresidente Lawrence McManamon, también de 78 años. Los acusados fueron hallados culpables de diversos delitos relacionados con malversación de fondos, fraude y violaciones de la Ley contra las Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado (RICO).
De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, el esquema se extendió durante aproximadamente 15 años y permitió el uso indebido de recursos sindicales para financiar gastos personales, viajes internacionales de lujo, salarios para empleos inexistentes y beneficios económicos injustificados.
Los investigadores determinaron que más de cinco millones de dólares fueron destinados a viajes al extranjero que no guardaban relación con actividades sindicales. Entre los destinos figuraban ciudades como París y Roma, donde se celebraban reuniones ejecutivas consideradas innecesarias por la fiscalía.
Asimismo, Newton Jones y su esposa habrían utilizado fondos del sindicato para costear cenas, gastos personales y otros beneficios privados. Las autoridades también señalaron que Kateryna Jones recibió cerca de 1,8 millones de dólares en salarios por un puesto en el que prácticamente no desempeñaba funciones laborales.
La investigación reveló además pagos indebidos a familiares del expresidente sindical, reembolsos por vacaciones no trabajadas, gastos de reubicación y otros desembolsos que, según el jurado, fueron financiados con dinero de los afiliados.
Otro de los aspectos más graves del caso fue la concesión de un préstamo no autorizado de siete millones de dólares a una entidad bancaria donde Newton Jones y William Creeden mantenían cargos ejecutivos. Ambos también percibieron importantes salarios y beneficios del banco mientras ocupaban puestos de tiempo completo dentro del sindicato.
Las autoridades sostuvieron que los acusados utilizaron su posición para enriquecerse a costa de los trabajadores que confiaban en la organización para la defensa de sus intereses laborales y económicos.
Representantes del Departamento de Justicia, el FBI y el Departamento de Trabajo destacaron que las condenas envían un mensaje claro sobre las consecuencias de abusar de la confianza de los afiliados sindicales y utilizar fondos colectivos para fines personales.
La sentencia fue programada para el próximo 1 de septiembre. McManamon enfrenta una pena máxima de cinco años de prisión por cada cargo, mientras que Newton Jones, Kateryna Jones y William Creeden podrían recibir condenas de hasta 20 años de cárcel. La decisión final quedará en manos de un juez federal.
Fuente: Departamento de Justicia de Estados Unidos
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