En un país donde los apagones pueden superar las 20 horas diarias, un fogón solar de 100 dólares se convierte en símbolo de resiliencia: cocina, fríe y hierve solo con luz solar, ofreciendo una alternativa tan creativa como limitada.
La crisis energética en Cuba ha transformado la vida cotidiana de millones de personas, obligándolas a reinventar incluso las tareas más básicas como cocinar. Ante la escasez de electricidad y combustibles, soluciones alternativas han comenzado a ganar protagonismo. Una de ellas es el fogón solar, un dispositivo que utiliza la radiación del sol para generar calor sin necesidad de gas ni corriente eléctrica.
Recientemente, un ciudadano cubano ha llamado la atención en redes sociales al mostrar el funcionamiento de un modelo importado que comercializa por 100 dólares, equivalente a más de 50.000 pesos cubanos según el tipo de cambio informal. A través de varios videos, que ha subido a las redes el usuario José Reidel Medina Roja, se pone de manifiesto cómo este equipo es capaz de cocinar frijoles, freír alimentos y calentar agua en tiempos relativamente cortos, siempre que las condiciones climáticas sean favorables.
El funcionamiento del fogón es sencillo pero ingenioso: una estructura parabólica reflectante concentra los rayos solares en un punto focal donde se coloca el recipiente. Este sistema permite alcanzar temperaturas suficientes para cocinar en menos de 30 minutos bajo un sol intenso. En una de las demostraciones, el vendedor asegura que “la olla coge presión enseguida”, destacando la rapidez con la que se genera el calor.
Más allá de su efectividad, el fogón solar destaca por su eficiencia energética. Al depender exclusivamente de la luz solar, elimina costos operativos y reduce el impacto ambiental, lo que lo convierte en una opción atractiva en contextos de escasez. Además, en un país tropical como Cuba, donde la radiación solar es abundante durante gran parte del año, su uso resulta especialmente viable.
Sin embargo, no todo son ventajas. La principal limitación de estos dispositivos es su dependencia del clima. En días nublados o con baja radiación solar, el rendimiento disminuye considerablemente, alargando los tiempos de cocción. Asimismo, algunos modelos pueden ser voluminosos y difíciles de trasladar o almacenar, lo que representa un desafío para quienes viven en espacios reducidos.
A pesar de estas desventajas, el fogón solar refleja la capacidad de adaptación de la población cubana frente a la crisis. Más que un simple utensilio, se ha convertido en una herramienta de supervivencia que aprovecha uno de los recursos más abundantes: el sol.
Fuentes: José Reidel Medina (facebook)
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