El mercado informal de divisas en Cuba continúa mostrando una tendencia alcista que impacta directamente en el poder adquisitivo de la población, con el dólar estadounidense alcanzando los 600 pesos cubanos y consolidándose como referencia clave en la economía cotidiana.
El mercado informal de divisas en Cuba volvió a registrar un nuevo nivel de presión sobre la economía doméstica tras situarse el dólar estadounidense en 600 pesos cubanos (CUP), con un incremento de 5 pesos en las últimas 24 horas. Este comportamiento refuerza la tendencia alcista que ha venido marcando el ritmo de las transacciones fuera del circuito bancario oficial y que incide de manera directa en los precios de bienes y servicios en la isla.
El euro también se mantiene en niveles elevados, con una cotización cercana a los 639. 36 CUP, aunque experimentó una ligera caída de 1. 46 pesos. A pesar de este descenso puntual, continúa por encima del dólar y refuerza su posición como una de las monedas más fuertes dentro del mercado informal cubano. Por su parte, la Moneda Libremente Convertible (MLC) descendió hasta los 401.13 CUP, mientras que el dólar canadiense subió ligeramente hasta los 388.89 CUP.
Otras divisas también reflejan movimientos moderados. El peso mexicano se ubica en 27.76 CUP, mientras que operaciones alternativas como Zelle y CLA mantienen valores superiores a los 500 pesos, evidenciando la diversidad de referencias utilizadas en el mercado paralelo para las transferencias internacionales.
En paralelo, la tasa oficial del Banco Central de Cuba continúa mostrando una brecha significativa respecto al mercado informal. Para el dólar estadounidense, la tasa oficial se mantiene en 524 CUP, lo que representa una diferencia de 76 pesos por cada unidad frente al valor en la calle. Esta distancia sigue siendo uno de los factores que explican por qué muchos precios de productos, servicios privados y transacciones cotidianas se calculan tomando como referencia el mercado informal y no el tipo de cambio bancario.
El impacto de esta dinámica es visible en la vida diaria. Aunque gran parte de la población no participa directamente en la compra o venta de divisas, los precios de alimentos, productos importados, materiales de construcción y servicios privados están fuertemente influenciados por estas cotizaciones.
Mientras la demanda de divisas se mantiene alta y la oferta continúa limitada, el mercado informal sigue funcionando como un termómetro económico no oficial que define expectativas, ajusta precios y condiciona decisiones financieras de familias y actores privados en todo el país.
Fuente: El Toque
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