La cadena española Meliá Hotels International anunció que dejará de administrar 15 hoteles en Cuba, una decisión que marca uno de los mayores ajustes realizados por una empresa extranjera en el sector turístico cubano en los últimos años. La medida se produce en un contexto de profunda crisis para la industria del turismo en la Isla, afectada por la caída sostenida de visitantes internacionales, los apagones, las dificultades operativas y el aumento de las presiones de Estados Unidos sobre empresas vinculadas al conglomerado militar GAESA. El anuncio llega además apenas días después de que otra importante cadena española, Iberostar, comunicara una reducción similar de sus operaciones en territorio cubano.
La industria turística cubana recibió un nuevo golpe tras conocerse la decisión de Meliá Hotels International de abandonar la gestión de 15 hoteles distribuidos en diferentes destinos de la Isla, una medida que evidencia las crecientes dificultades que enfrenta uno de los sectores estratégicos de la economía nacional.
La compañía española informó que la determinación fue adoptada luego de evaluar diversos factores relacionados con el entorno económico, social, legal y geopolítico que rodea actualmente sus operaciones en Cuba. La decisión fue comunicada oficialmente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España.
Entre los establecimientos afectados figuran hoteles ubicados en algunos de los principales polos turísticos del país, incluyendo La Habana, Varadero, Holguín y los cayos del norte. Varias de estas instalaciones operaban bajo marcas reconocidas internacionalmente como Meliá, Paradisus, Sol e Innside.
Aunque la empresa aclaró que el impacto financiero directo será limitado debido a que algunos de estos hoteles permanecían cerrados o funcionaban parcialmente por la baja demanda y los problemas energéticos, la noticia representa una señal preocupante para el turismo cubano.
Durante los últimos años, el sector ha enfrentado enormes desafíos para recuperar los niveles de visitantes que registraba antes de la pandemia. A pesar de las inversiones realizadas por el Gobierno en nuevas capacidades hoteleras, las cifras de turistas internacionales continúan lejos de las metas oficiales.
La situación se ha visto agravada por los constantes apagones que afectan tanto a la población como a las instalaciones turísticas, las dificultades en el suministro de productos básicos y el deterioro de diversos servicios esenciales.
A este escenario se suma el incremento de las presiones estadounidenses contra empresas y entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA, que controla una parte significativa de la infraestructura turística del país. Las recientes medidas impulsadas desde Washington han generado incertidumbre entre inversionistas y operadores internacionales con presencia en Cuba.
La salida de Meliá de estos 15 hoteles no implica el abandono total de la Isla por parte de la compañía, que continuará gestionando otras instalaciones. Sin embargo, la decisión confirma la complejidad del panorama actual y refleja las dudas existentes sobre la capacidad del turismo cubano para recuperar el dinamismo que alguna vez lo convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del país.
Para miles de trabajadores dependientes de esta actividad económica, el anuncio representa una nueva señal de alerta sobre el futuro de un sector que atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas.
Fuente: El Periódico
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