Lo que debía ser el inicio de unas vacaciones en el Caribe terminó en desconcierto y frustración para decenas de pasajeros rusos que viajaban a Cuba. Un vuelo con destino a la Isla fue abortado en el último minuto en un aeropuerto de Moscú, obligando a los viajeros a descender del avión cuando los motores ya estaban encendidos y cuando todo parecía listo para el despegue. El motivo, anunciado por el propio piloto, fue tan simple como alarmante: en La Habana no había combustible para recibir la aeronave.
Las imágenes del episodio, difundidas ampliamente en redes sociales, muestran a los pasajeros caminando por la pista, visiblemente confundidos, cargando su equipaje de mano tras una orden inesperada. Según testimonios recogidos por medios rusos, la cancelación ocurrió cuando el avión estaba a punto de despegar, lo que intensificó la sensación de improvisación y caos. Minutos antes eran turistas rumbo al sol; minutos después, pasajeros varados sin destino.
Tras el anuncio, los viajeros fueron obligados a completar trámites para devolver los billetes y solicitar reembolsos. A algunos se les ofrecieron destinos alternativos como Turquía, Egipto o China, una solución que evidencia hasta qué punto Cuba dejó de ser una opción viable incluso antes de despegar. El viaje no se pospuso: simplemente se canceló.
Este incidente no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba. La falta de combustible para aviación, específicamente Jet A-1, ha llevado a las autoridades cubanas a advertir que no pueden garantizar el abastecimiento en sus aeropuertos. Ante esa realidad, Rusia decidió suspender temporalmente todos los vuelos regulares entre Moscú y Cuba, limitando las operaciones únicamente a vuelos de evacuación.
La Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia confirmó que las aerolíneas Rossiya, del grupo Aeroflot, y Nordwind Airlines serán las encargadas de repatriar a los turistas rusos que aún permanecen en Cuba. Estos aviones despegarán vacíos desde Moscú, recogerán pasajeros en La Habana o Varadero y regresarán a Rusia sin fecha clara de reanudación de los vuelos normales.
Se estima que entre tres mil y cuatro mil turistas rusos se encuentran actualmente en Cuba, muchos de ellos reubicados en hoteles tras cierres forzados por falta de suministros. Para quienes aún no habían salido de Rusia, como los pasajeros del vuelo abortado, la experiencia dejó claro que el problema va mucho más allá de un retraso: es la señal de que el país no puede sostener su conectividad aérea.
El impacto ya se extiende al sector turístico. Importantes turoperadores rusos han detenido la venta de paquetes hacia Cuba y las aerolíneas ajustan o cancelan rutas. La imagen de un avión listo para despegar que debe vaciarse por falta de combustible en el destino resume mejor que cualquier discurso la magnitud de la crisis.
Cuba no solo pierde turistas; pierde credibilidad como destino. Y cuando un vuelo se cancela con los motores encendidos, el mensaje es contundente: el colapso ya no se oculta, se vive en tiempo real.
Fuente: Reuters
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