El régimen cubano sigue apostando por el turismo para salir de la crisis
Redacción de CubitaNOW ~ viernes 24 de abril de 2026
El Gobierno cubano insiste en presentar al turismo como uno de los pilares fundamentales para sostener la economía nacional, pese a que el propio deterioro del país limita cada vez más la viabilidad de ese objetivo. En medio de apagones prolongados, escasez de combustible, problemas de transporte y una infraestructura debilitada, la próxima Feria Internacional de Turismo (FIT) intenta proyectar una imagen de normalidad que contrasta con la situación cotidiana de la isla.
La 44 edición del evento, prevista del 7 al 9 de mayo, se desarrollará en formato híbrido —presencial y virtual— debido a las dificultades energéticas que enfrenta el país. La decisión, lejos de ser una innovación tecnológica, refleja las limitaciones estructurales del sistema eléctrico nacional, incapaz de garantizar estabilidad incluso para eventos de carácter internacional.
El Ministerio de Turismo (Mintur) ha asegurado que agencias de viajes y turoperadores han mostrado interés en participar, incluso de manera digital desde el exterior. Las autoridades presentan esto como una señal de “resiliencia” del sector, aunque la realidad del terreno muestra un panorama mucho menos alentador.
En declaraciones oficiales, funcionarios del sector turístico han insistido en que la feria servirá para promover destinos, productos hoteleros y paquetes turísticos, además de fomentar negociaciones con cadenas internacionales. Sin embargo, estos planes se desarrollan en un contexto donde la operatividad del país se encuentra seriamente afectada por la crisis energética y la escasez de recursos básicos.
Los apagones prolongados, que afectan tanto a la población como a la actividad económica, se han convertido en una constante en la vida diaria. Esta situación impacta directamente en el turismo: hoteles con dificultades para garantizar servicios estables, limitaciones en el transporte interno y una conectividad aérea irregular debido a la falta de combustible y mantenimiento.
A esto se suma el deterioro del sistema de transporte nacional, con una flota insuficiente y frecuentemente paralizada, lo que dificulta la movilidad de turistas dentro del país. La escasez de insumos básicos y las restricciones energéticas han obligado incluso al cierre temporal o parcial de instalaciones hoteleras, así como al traslado de visitantes entre centros turísticos para poder mantener la operación mínima.
Pese a este escenario, el discurso oficial continúa apostando por un crecimiento del sector. La estrategia incluye además incentivar la llegada de cubanos residentes en el exterior, buscando nuevas fuentes de ingresos en medio de una economía debilitada.
No obstante, los resultados recientes muestran una tendencia negativa. En 2025, Cuba recibió 1,81 millones de visitantes internacionales, una cifra muy por debajo de los 2,6 millones previstos por el Gobierno y menor que la del año anterior. La recuperación tras la pandemia de la COVID-19 sigue sin materializarse, mientras otros destinos del Caribe han logrado avances más sólidos en el mismo período.
La insistencia en presentar el turismo como motor económico contrasta con la falta de condiciones básicas para sostenerlo. La crisis energética, la caída del transporte y la limitada capacidad de inversión revelan un sector que depende más de la narrativa oficial que de una infraestructura funcional.
Fuente: ANSA