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Vecinos de La Lisa alzan la voz tras extensos apagones en la capital cubana (Video)

Redacción de CubitaNOW ~ jueves 22 de enero de 2026

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La inconformidad por los prolongados cortes de electricidad volvió a hacerse visible en La Habana, cuando residentes del barrio El Cano, en el municipio de La Lisa, salieron a las calles para manifestar su descontento después de varios días consecutivos con interrupciones del servicio eléctrico. La protesta, ocurrida en horas de la noche, reflejó el cansancio acumulado de familias que enfrentan jornadas enteras sin corriente en medio de altas temperaturas y limitaciones para conservar alimentos o realizar tareas básicas del hogar.

Imágenes difundidas en redes sociales muestran a vecinos reunidos en la vía pública, algunos haciendo ruido con utensilios de cocina y otros encendiendo pequeños fuegos, como forma de llamar la atención sobre la gravedad de la situación. Testigos afirmaron que, poco tiempo después de la manifestación, el suministro fue restablecido de manera temporal en ciertas áreas del barrio, lo que muchos interpretaron como una respuesta inmediata a la presión vecinal.

Este episodio no ocurre de forma aislada. Desde finales de 2025, los apagones se han intensificado en la capital, una ciudad que durante años tuvo un trato relativamente preferencial en comparación con otras provincias. Hoy, sin embargo, zonas como La Lisa, Marianao y Arroyo Naranjo reportan cortes que superan con frecuencia las diez horas diarias, afectando a miles de personas y poniendo en riesgo servicios esenciales.

Las autoridades del sector eléctrico han reconocido públicamente que el sistema de generación atraviesa una situación crítica. La infraestructura envejecida, las frecuentes averías en las centrales termoeléctricas y la escasez de combustibles importados han reducido de forma considerable la capacidad de producción. A esto se suma la inestabilidad en el suministro de diésel y fuel oil, indispensables tanto para la generación como para el respaldo en momentos de alta demanda.

En este contexto, la vida cotidiana se vuelve cada vez más difícil. Los apagones limitan el acceso al agua, interrumpen la actividad escolar, afectan la atención médica y complican el funcionamiento de pequeños negocios que dependen de la electricidad para operar. Para muchas familias, la falta de corriente también significa perder alimentos refrigerados y pasar noches sin descanso, lo que incrementa la tensión social.

La reacción de los vecinos de El Cano evidencia un malestar que se extiende por distintos puntos del país y que, en ocasiones, se expresa mediante cacerolazos y concentraciones espontáneas. Aunque algunas de estas acciones han coincidido con el restablecimiento momentáneo del servicio, no existe una solución estructural inmediata que garantice estabilidad a corto plazo.

Mientras persisten las limitaciones técnicas y de combustible, la incertidumbre continúa marcando el día a día de la población. Para muchos habaneros, la pregunta no es si habrá apagón, sino cuándo y por cuánto tiempo. En ese escenario, las manifestaciones vecinales se convierten en una vía para exigir atención y visibilizar una problemática que, más allá de lo energético, impacta directamente en la calidad de vida de millones de cubanos.

Fuentes: José L. Tan-Mario Pentón


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