La economía de Estados Unidos mostró señales de enfriamiento en febrero tras registrarse una pérdida neta de 92.000 empleos, mientras que la tasa de desempleo aumentó ligeramente hasta 4,4%, según el informe publicado este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo.
Los nuevos datos reflejan un retroceso inesperado en la contratación después de varios meses de crecimiento moderado del empleo. Economistas esperaban que el mercado laboral añadiera alrededor de 60.000 puestos de trabajo, por lo que el resultado final sorprendió a los analistas y despertó inquietud sobre el ritmo de la economía en los próximos meses.
El informe también muestra que más personas están buscando trabajo sin lograr incorporarse al mercado laboral, lo que explica el incremento de la tasa de desempleo, que pasó de 4,3% a 4,4%.
Aunque el nivel de desempleo continúa siendo relativamente bajo en términos históricos, los especialistas advierten que el mercado laboral está perdiendo dinamismo.
La caída del empleo no fue uniforme. Algunos sectores experimentaron reducciones significativas en sus plantillas durante febrero.
Entre los más afectados destacan:
Manufactura, con una disminución de contrataciones en fábricas.
Comercio minorista, afectado por el fin de la temporada alta de consumo.
Transporte y logística, impactados por una menor actividad en las cadenas de suministro.
Servicios empresariales, donde se realizaron ajustes administrativos y recortes de contratación.
En contraste, áreas como salud y servicios educativos lograron mantener un crecimiento moderado en el número de trabajadores, lo que ayudó a amortiguar parcialmente la caída general.
Sin embargo, el propio sector sanitario —que había sido uno de los principales motores del empleo en el último año— también mostró señales de debilidad. Según los datos del informe, se registró una pérdida de 28.000 puestos de trabajo en ese sector, en parte vinculada a la huelga de enfermeras y trabajadores sanitarios de Kaiser Permanente ocurrida a mediados de mes.
Para algunos analistas, estos datos no significan necesariamente que Estados Unidos esté entrando en una recesión, pero sí reflejan que el crecimiento económico podría estar moderándose.
La economista jefe de KPMG US, Diane Swonk, señaló que los datos de febrero evidencian la fragilidad del mercado laboral, especialmente cuando sectores que habían sostenido la creación de empleo comienzan a mostrar retrocesos.
Además, el panorama económico enfrenta nuevos factores de incertidumbre. En las últimas semanas se han producido cambios importantes en el escenario económico y geopolítico, incluyendo ajustes en políticas comerciales, despidos vinculados al avance de la inteligencia artificial y tensiones internacionales que han elevado los precios del combustible.
Estos elementos podrían influir en las próximas decisiones de la Reserva Federal sobre tasas de interés, inflación y políticas económicas.
Fuente: CNN
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