Mike Hammer no detiene su andar ganándose el respeto del pueblo
Redacción de CubitaNOW ~ jueves 5 de febrero de 2026
Más allá de toda la conspiración del Estado para hacer ver rechazo en contra del embajador, es el miedo a la creciente empatía que siente el pueblo por ese gran hombre. Mike Hammer no llega con discursos vacíos ni promesas huecas: llega, escucha, se sienta con las familias que sufren apagones de 24 horas, con los que no tienen comida en la mesa, con los que claman por libertad. Y el pueblo lo ve. Lo siente. Por primera vez en décadas, un diplomático estadounidense no se esconde en la burbuja de La Habana, sino que camina por Camagüey, por Trinidad, por Ciego de Ávila, desafiando turbas pagadas y ordenadas desde arriba.
Esos “actos de repudio” no fueron espontáneos, fueron coreografiados con miedo. Porque cuando el régimen necesita movilizar a sus militantes, a sus represores disfrazados de “pueblo”, para gritar “asesino” y “gusano” a un hombre que solo está allí para oír la verdad, está admitiendo su propia debilidad.
El pueblo cubano ya no se traga el show. Ya no cree en la propaganda que pinta al estadounidense como enemigo eterno.
Al contrario: ve en Mike Hammer a alguien que no tiene miedo, que no se doblega ante las amenazas, que sigue adelante incluso después de ser emboscado. Y eso genera empatía, admiración, esperanza.
El régimen lo sabe. Por eso aprieta el botón del pánico: detenciones previas a los encuentros, turbas en la puerta del hotel, insultos grabados para las redes. Pero cada grito que lanzan solo revela más su desesperación. Cada “repudio” organizado empuja a más cubanos a pensar: “Si tanto les asusta este hombre… entonces algo bueno está pasando”.
¡No se equivoquen! El pueblo no odia a Mike Hammer… lo respeta. Y ese respeto es el principio del fin para una dictadura que ya no puede esconder que ha perdido el corazón de la gente.
Están jugando con fuego, sí… pero el fuego ya está encendido dentro de cada cubano que abre los ojos. Y no hay turba que lo apague.
Fuente: Irma Broek