La salida inesperada de otra unidad termoeléctrica en Cuba agrava el ya crítico panorama eléctrico del país, marcado por déficits históricos, apagones prolongados y un sistema al borde del colapso. Es por ello que el Sistema Eléctrico Nacional de Cuba enfrenta una de sus jornadas más complejas, con apagones continuos, múltiples averías en termoeléctricas y un déficit que supera los 1,800 MW en horario pico.
La situación energética en Cuba continúa en franco deterioro este 8 de abril de 2026, según el más reciente parte de la Unión Eléctrica (UNE). El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ha mantenido afectaciones ininterrumpidas durante las últimas 24 horas, una señal clara de la incapacidad actual para satisfacer la demanda del país.
Durante la jornada anterior, el servicio eléctrico se vio comprometido de manera constante, alcanzando una afectación máxima de 1,783 MW a las 20:30 horas. Este comportamiento refleja un déficit estructural que se ha agudizado en las últimas semanas, con apagones prolongados en gran parte del territorio nacional.
En contraste, la generación mediante energías renovables mostró un desempeño relevante, aunque insuficiente para compensar la crisis. Los 54 parques solares fotovoltaicos en operación produjeron 3,410 MWh, con una potencia máxima entregada de 465 MW en el horario del mediodía. A pesar de este aporte, la generación solar sigue siendo limitada frente a la magnitud del déficit.
A las 06:00 de la mañana de hoy, la disponibilidad del SEN era de apenas 1,090 MW frente a una demanda de 2,450 MW, lo que dejó a más de 1,300 MW sin cobertura. Para el horario diurno se estima una afectación similar, en torno a los 1,350 MW, evidenciando la persistencia del problema incluso fuera de los picos de consumo.
El sistema continúa debilitado por múltiples incidencias en sus principales centrales termoeléctricas. Se reportan averías en la Unidad 6 de la CTE Mariel, la Unidad 1 de la CTE Santa Cruz, la Unidad 2 de la CTE Felton y una unidad de la CTE Antonio Guiteras, considerada la mayor generadora del país. A esto se suman trabajos de mantenimiento en varias unidades de Mariel, Renté y Nuevitas, lo que reduce aún más la capacidad operativa.
Las limitaciones en la generación térmica también pesan significativamente, con 282 MW fuera de servicio por este concepto, en un sistema que depende en gran medida de estas plantas para sostener la estabilidad energética.
De cara al horario pico nocturno, el panorama sigue siendo desfavorable. Aunque se prevé la incorporación de algunas unidades —como la Unidad 6 de Mariel (70 MW) y aportes de Energás Boca de Jaruco—, la disponibilidad total estimada será de apenas 1,200 MW frente a una demanda que podría alcanzar los 3,050 MW. Esto generaría un déficit de 1,850 MW y una afectación proyectada de hasta 1,880 MW.
En este contexto, los apagones continuarán siendo una constante para la población, en medio de una crisis energética que no muestra señales de mejoría a corto plazo.
Fuentes: Directorio Cubano