La periodista estadounidense Shelly Kittleson, secuestrada hace una semana por la milicia proiraní Kataib Hezbolá en Bagdad, fue liberada y trasladada de manera segura fuera de Irak, según confirmó el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. La operación involucró coordinación entre agencias estadounidenses y autoridades iraquíes.
El gobierno de Estados Unidos confirmó la liberación de la periodista estadounidense Shelly Kittleson, secuestrada la semana pasada en Bagdad por miembros de la milicia proiraní Kataib Hezbolá, incluida en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado estadounidense. El anuncio fue realizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que Kittleson fue trasladada con éxito y que se trabaja para garantizar su salida segura de Irak.
Rubio destacó en sus redes sociales el agradecimiento de su cartera a varias agencias estadounidenses —incluyendo el FBI y el Departamento de Defensa— así como al Consejo Judicial Supremo iraquí y a socios locales, por su colaboración en la operación de liberación. “Esta resolución refleja el firme compromiso de la Administración de Donald Trump con la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en cualquier parte del mundo”, subrayó Rubio, prometiendo el uso de todos los recursos necesarios para repatriar a los estadounidenses secuestrados y responsabilizar a los culpables.
El secuestro ocurrió cerca de Bagdad y, según fuentes iraquíes, las autoridades arrestaron días después a un sospechoso vinculado al grupo proiraní. Kittleson, radicada en Roma y colaboradora de medios especializados en Oriente Medio como Al-Monitor, había sido identificada gracias a reportes de organizaciones de defensa de la libertad de prensa. Kataib Hezbolá difundió un vídeo como prueba de vida, anunciando su liberación con la condición de que abandonara el país de inmediato y advirtiendo que un gesto similar “no se repetirá en el futuro”.
Alex Plitsas, amigo de Kittleson y contacto con las autoridades estadounidenses, confirmó que la periodista fue trasladada con éxito y agradeció públicamente la coordinación entre Estados Unidos e Irak para garantizar su seguridad. La liberación pone fin a días de incertidumbre y tensión, que se suman a un historial de secuestros y violencia en Irak desde la invasión estadounidense de 2003, aunque las cifras de secuestros han disminuido en los últimos años gracias a mejoras en seguridad.
La operación subraya la importancia de la cooperación internacional en la protección de periodistas en zonas de conflicto y reafirma el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de sus ciudadanos en el extranjero, especialmente en regiones donde la presencia de milicias armadas sigue siendo significativa. Kittleson se encuentra ahora bajo custodia segura y coordinando su regreso a un lugar seguro fuera de Irak, mientras se continúa la investigación para responsabilizar a los secuestradores.
Fuentes: RTVE noticias