La Guardia Costera de Estados Unidos interceptó en el mar Caribe un buque de carga que, según información de las autoridades estadounidenses, transportaba combustible con destino a Cuba, en medio del endurecimiento de la política energética de Washington hacia la isla.
El operativo ocurrió el pasado 5 de septiembre, cuando el buque Grace, de unos 91 metros de eslora, fue detenido en aguas situadas entre Cuba y México. De acuerdo con la información divulgada, la embarcación habría utilizado maniobras asociadas a la llamada “flota oscura” para intentar evadir a las autoridades.
El caso fue revelado este viernes y The New York Times informó que funcionarios de la Guardia Costera aseguraron que la determinación de que el combustible tenía como destino Cuba se basó en información de inteligencia. Las autoridades, sin embargo, no precisaron cuánto combustible transportaba el barco ni explicaron públicamente los detalles de esa información.
La interceptación ocurre mientras la administración de Donald Trump mantiene una política de fuerte presión sobre el suministro energético de Cuba. Las restricciones estadounidenses han dificultado que empresas navieras y proveedores transporten petróleo hacia la isla ante el riesgo de sanciones.
La situación ha agravado la escasez de combustible que enfrenta Cuba y sus consecuencias sobre el sistema eléctrico. Los problemas para garantizar el suministro de petróleo se suman al deterioro de una infraestructura energética que ya presenta frecuentes averías y una limitada capacidad de generación.
Los apagones se han convertido en uno de los principales efectos visibles de la crisis. La falta de combustible obliga además a reducir actividades económicas, limita el transporte y afecta servicios que dependen de generadores eléctricos.
Estados Unidos sostiene que sus medidas buscan ejercer presión sobre el gobierno cubano y promover cambios políticos en la isla. La administración Trump ha declarado abiertamente que pretende modificar la situación política cubana.
El episodio del Grace añade un nuevo elemento a la creciente tensión alrededor del suministro de combustible a Cuba. La presencia de patrullas estadounidenses en aguas próximas a la isla y el riesgo de sanciones para las empresas que intenten transportar petróleo han complicado todavía más el acceso cubano a fuentes externas de energía.