El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó este jueves que el despliegue del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz en el Caribe tenga como objetivo intimidar al Gobierno de Cuba, en medio del incremento de la actividad militar y diplomática de Washington hacia la isla.
Consultado en el Despacho Oval sobre el movimiento del grupo de ataque del Nimitz, recientemente anunciado por el Ejército estadounidense, Trump respondió de forma tajante: “No, en absoluto”. Según informó la agencia EFE, el mandatario insistió en que la presencia militar no debe interpretarse como una amenaza directa contra La Habana.
A pesar de descartar cualquier intención intimidatoria, Trump reiteró su duro diagnóstico sobre la situación cubana. Calificó nuevamente a la isla como un “país fallido”, señalando que enfrenta graves carencias en electricidad, alimentos y recursos económicos. Sin embargo, afirmó que su administración busca mantener una postura de apertura.
“Vamos a ayudarlos. Quiero ayudarlos, por motivos humanitarios”, declaró el presidente, al tiempo que destacó el papel de la comunidad cubanoamericana, especialmente la radicada en Florida, a la que describió como un grupo clave en cualquier proceso de transformación futura en Cuba.
Trump aseguró además que muchos exiliados desean regresar a la isla para contribuir a su reconstrucción económica, en el marco de una posible nueva etapa de relaciones entre Washington y La Habana.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente actividad militar estadounidense en el Caribe. Paralelamente al despliegue del USS Nimitz, el Ejército de Estados Unidos movilizó desde Puerto Rico a cientos de efectivos como parte de operaciones que no han sido detalladas públicamente.
El Fuerte Buchanan confirmó el traslado de unidades de ingeniería hacia centros de entrenamiento en territorio continental estadounidense, desde donde serán redistribuidas a otras misiones. Las autoridades militares describieron estos movimientos como parte de una logística rutinaria para garantizar la preparación operativa de las tropas.
Según explicó la coordinadora de movimientos del fuerte, Luisa Segarra, cada desplazamiento militar responde a una planificación coordinada entre transporte terrestre, marítimo y aéreo, con el objetivo de asegurar la eficacia de las operaciones.
En paralelo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció recientemente cargos criminales contra el expresidente cubano Raúl Castro, relacionados con el derribo de avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un caso que ha reactivado tensiones políticas entre ambos países.
Las imputaciones incluyen acusaciones de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
Puerto Rico ha sido utilizado en los últimos meses como punto estratégico para ejercicios militares estadounidenses en el Caribe, en un contexto de creciente presión política y judicial sobre el Gobierno cubano y sus principales figuras.
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